miércoles, 29 de agosto de 2018

EL HOMBRE DE MI VIDA......

El primer hombre de mi vida fué Franco Nero. Lo jodido... es que ya era increiblemente guapo mientras rodaba " bajo el sol de la Toscana" cuando yo aún no había sido concebida.

Luego, me volví loca por Bruce Springsteen, la voz que me cantaba  "The River"  en las cintas de mi primera radio. No lo entendía pero era la leche saber que esa guitarra tan amada tocaba solo para mí. Aún hay algo...
 
Amé profundamente a un hombre en mi adolescencia. Me lo asesinaron en un aeropuerto. Se llamaba Facundo Cabral. 
Un daño imperdonable que aún me quema la boca y el alma de rabia cuando tarareo “ ni soy de aquí ni soy de allá". Mi amor...mi vida.
Como no sé amar de otra manera que con desesperación y poesía, conocí a Carlos Goñi y a Jose Luis del Barrio en la misma época. Juntos recorrimos kilometros y kilómetros de un país precioso, en aquellas tardes largas de los veranos alrededor de la treintena. Las tardes eran libres y perfectas pero yo aún...no lo sabía. 
Ellos cantaban, yo conducía. Me tocaban la guitarra y los tres viajábamos a grito pelao con las ventanillas de mi golfito bajadas desde el amanecer a la puesta de sol, o hasta mucho después del lubricán.
Cuando superé la maravillosa cuarentena, me enamoré perdidamente una primavera...esta vez de Ricardo Arjona...
Alguna noche me iba a los brazos de León Felipe (un flechazo indescriptible) ó de Erri de Luca (una adoración ). Pero ellos son otro tipo de amor...de los intocables en mi corazón hasta la tumba.
Todas las vidas, creo, tienen revoluciones dolorosas. Las mías cada tres o cuatro años caen. 
 Una madrugada de principios de julio del 2018, conducía tranquila buscando el mar. Me acompañaban ahora las bandas sonoras de mi vida...¡a saber!...acababa Avatar y continuaba Pocahontas con sus lobos aullándole a la luna azul. Yo veía amanecer feliz.
De repente cambió el dial de la vida y me pilló desprevenida... una tal Rosanna me decía que me debía un sueño, la creí...decidí presentar batalla. Perdí.
Desde entonces confieso mi amor tranquilamente en las largas noches de insomnio por Laura Pausini, Sara Brigman, Candy Dulfer. Sigo creyendo como cuando tenia 15 años que la cara de Michel Pheifer es lo más perfecto contemplé en mi vida. Mis mujeres me acunan.
 
El dial de la amargura me fué devolviendo a la mujer que era,  cuando Erri de Luca, el último hombre....¡hombre!... paseaba de mi brazo, y cogía mi mano como se debe coger la mano de una mujer, sin tener que enseñarle. Entonces me volví a comprometer conmigo misma a quererme mucho y a cuidarme más. Me puse un anillo nuevo...
 Aquella noche conducía de vuelta a casa rodeando un pantano en el que se bañaba la luna...era el 3 de septiembre de un avión que no aterrizó...¡lástima la cobardía!. Uno más...

Creo que el auténtico hombre de mi vida no ha llegado aún, que me he estado preparando para él por todas estas revoluciones...y que no me conformaré con menos que TODO.
¿Quién será mi Jorge Drexler?
 Últimamente ando medió enamoriscada de un cantautor de campo que me trae a mal traer con sus ojazos verdes...esa puede ser la gran historia para la que nací entre otras... necesarias ó equivocadas ¡vaya usted a saber!.
Al fin puedo estar cerca...¿será?.


 Inocencia Montes.

domingo, 17 de junio de 2018

A RASTRAS LLEVO... MI ARMADURA.





Aquí arriba hallé el lugar donde están escritas todas las leyendas desde el principio de los tiempos. Quisiera atravesar con los ojos la roca...que mis  retinas tuviesen un taladro de punta de diamante con broca pequeña para hacer el paso imperceptible.
Reconozco los lugares. Creo que estos pedregales guardan culebras iguales a la  que yo tengo bajo mi cama. Le hecho de comer pensamientos grandes como ratas cada noche, hasta que no me queden fuerzas y se sienta obligada a envenenarme. La llamo Corza  igual que podría llamarla  María...
Cierro los ojos, contengo la respiración y me quedo quieta bajo los alerces, he de  escuchar el aleteo de la nieve que no soportan sus ramas desnudas y cae sobre mi pelo. 
La magia, el truco y el mago vuelven aquí a soplar confiando en la suerte.
Silva la brisa por  los valles y me parece escuchar con claridad, el Lohegrin de Vagner ...tengo la impresión, al igual que Elsa, que hay una sola pregunta que nunca debo realizar.
Reanudo camino y charla interrumpida, con alpinistas que despeñaron miserias y grandezas por trazar senderos seguros hasta la cima. No sé cómo...agradecerles la valentía por mostrarme tanta belleza.

De poder ser otra cosa hoy... quisiera ser propiedad de una leyenda. Quedarme en custodia hasta redimir el valor de la armadura que arrastro siempre monte arriba. 
                           
  Insisto...esta ronda es mía. 


                                 Inocencia Montes.