sábado, 29 de noviembre de 2014

LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS...(Stefan Bollman)



Tuve tres abuelas por parte de madre.
La primera parió siete hijos a la luz de una lucerna en un monte apartado de la mano de Dios, "el monte latas". La finca de los Vidales
Entre hijos, corderos y cuarenta o cincuenta jornaleros a los que dar de comer cada día...tocino, pimientos, pepinos y patatas...Rafaela leía y hacía prácticas de escritura a la luz de una vela después de cenar, con la tinta que mi abuelo Domingo le compraba cuando bajaba a La Bañeza a venderle las liebres y los huevos al señorito. Era enero de 1914.Ya dije que tuvo siete hijos...el octavo la mató en el parto.

La segunda mujer fué Francisca, delicada, serena y pensativa. Escribía su nombre cada día en un pergamino y leía  las letanías de la Biblia. Siete hijastros.Era el año 1930...o alrededores.
La tercera mujer de mi abuelo. Mi abuela Inocencia. No sabía leer. Guardaba en su caja de costura un libro del código civil de 1901... cada día pedía la ayuda de mi abuelo para aprender a deletrear una palabra nueva...que luego leía hasta cansarse. Siete hijos de Rafaela y dos propios...su nombre y primer apellido abandonado practicando una y otra vez en los margenes de su libro amado. He ahí su mejor legado


Tienen razones quienes dicen que las mujeres que leen son peligrosas...pero no ahora...siempre. Sólo que ahora ha llegado el momento. Las que estén preparadas que den un paso al frente y tomen las riendas. Tiempos excepcionales requieren mujeres excepcionales...
Hoy chicas...estamos todas bajo "el ojo de Sauron" porque seguimos leyendo y de paso nos hacemos cargo lo primero, de las casas que se van desmembrando cuando echan a nuestros hombres del trabajo y ellos se adaptan peor a las posibilidades inferiores o a la dependencia de un sueldo femenino.
Las casas y los hijos salen adelante gracias al orgullo y la soberbia inquebrantable de las mujeres herederas de aquellas que comenzaron a ser un peligro porque querían leer y saber.
Ahora bien chicas...no olvideís una cosa, y lo dice alguien que se crió y vive entre hombres, no olvideís buscar una aficción común para todas, aunque os quite tiempo de lectura. El fútbol no nos vale...ya está muy "sobao"...y dejaros ver...y salir de comilonas para tratar negocios...y apuntaros a todo lo que lleve fotografo de prensa, es ahí donde se firman ahora los grandes contratos y los negocios más rentables...nada de despachos. Nada de seriedad...que todo parezca casual y distendido.
Repito: las que estén preparadas que den un paso al frente porque ha llegado el momento de hacerse cargo de una casa bastante más grande. De un país nada menos.
Y hay que empezar ya a organizar los corderos...y a los hijos que vaís a poner al frente de los rebaños. Como escribió Rafaela al final de uno de sus dictados de hace 100 años..."porque es la hora de salir a quitar morralla".

   Texto y fotografías por Inocencia Montes.

Las mujeres que leen son peligrosas... Stefan Bollman tiene razón y yo las pruebas...
    





sábado, 15 de noviembre de 2014

Cuento de Navidad







 CUENTO DE NAVIDAD

La zorra del infante

-¡Era un hombre decente! – Dijeron de él los perros de la finca cuando murió.
-Nunca se olvidó de darnos los desperdicios de la comida.
-¡Era un aprendiz de tirano…! –dijo una zorra que merodeaba siempre por aquellos dominios buscando una oportunidad de comer entre las gallinas.
-Vosotros, incluso después de muerto, sois de su propiedad y ya siempre echaréis de menos un amo que os dé las sobras.
Los perros del infante se revolvieron inquietos encerrados en sus jaulas y comenzaron a ladrar haciendo mucho ruido.
Otros grupos de perros de las fincas colindantes siguieron ejemplo, y así se extendió un ladrido general de perros sumisos por todo el país.
-Al menos nosotros… – dijeron saliendo de la jaula al jardín – somos perros de raza y pertenecemos a un infante; un hijo de rey…
- Hasta esa verdad os negaron. Vuestro infante no era hijo de nadie de raza…ni de un rey. Era un hijo de la infantería. Un militar también amaestrado.
Los perros asustados empezaron a callar y sus ladridos rabiosos se convertían poco a poco en simples aullidos.
-¿Y ahora que será de nosotros? Se acerca la Navidad y no tendremos una comida especial, no habrá carreras felices, ni siquiera dentro de la verja del jardín. Nadie nos pondrá una nueva correa bonita con una chapa a nuestro nombre, ni tendremos perreras nuevas cuando esté contento… ¿Qué será de nosotros sin amo?
La zorra se alejó cabizbaja en dirección a su bosque oscuro y solitario…pero libre. Pensaba lo fácil y tranquilo que sería pertenecer a un colectivo de algo.
De camino se cruzó con un coche grande, de esos que hacen mucho ruido. Su instinto desconfiado la obligaba a huir pero le echó carácter y se refugió tras unas matas de la cuneta. Así pudo ver conduciendo, al nuevo dirigente de la finca. Sus pequeños ojillos se alegraron cuando reconocieron tras el volante una piel como la suya.
-¡Al fin las cosas van a cambiar para bien!- se dijo eufórica y feliz a punto de salir de su escondite dando saltos de contenta.
Solo entonces pudo fijar su visión y ver la realidad. La piel era un abrigo que cubría un cuerpo de mujer y en el asiento de atrás llevaba una escopeta y munición de caza.
Se quedó quieta por la decepción y miró triste las ventanas de la casona donde se encendían y se apagaban las luces de un árbol de Navidad.
Tentada a renunciar giró sus patas en dirección a la verja. Allí los perros la miraron con ojos de incomprensión.
Miró al bosque; su bosque solitario oscuro y sin guirnaldas ni luces de Navidad en los árboles.
-¡Nunca fui yo la zorra del infante! – Pensó - ¿para qué seguir luchando por la libertad?
-¿Y ahora…?- dijo bajito el perro más viejo y discreto…el que nunca ladró al otro lado de la valla.- ¿vas a ser ahora…la zorra, de la zorra del infante?. ¡Corre!...corre a tu bosque, ten mucha descendencia libre. Enséñales a abrir verjas…y vuelve a por nosotros.

Inocencia Montes
 (Imagen cogida de "reinoanimali.wikia.com)