sábado, 15 de noviembre de 2014

Cuento de Navidad







 CUENTO DE NAVIDAD

La zorra del infante

-¡Era un hombre decente! – Dijeron de él los perros de la finca cuando murió.
-Nunca se olvidó de darnos los desperdicios de la comida.
-¡Era un aprendiz de tirano…! –dijo una zorra que merodeaba siempre por aquellos dominios buscando una oportunidad de comer entre las gallinas.
-Vosotros, incluso después de muerto, sois de su propiedad y ya siempre echaréis de menos un amo que os dé las sobras.
Los perros del infante se revolvieron inquietos encerrados en sus jaulas y comenzaron a ladrar haciendo mucho ruido.
Otros grupos de perros de las fincas colindantes siguieron ejemplo, y así se extendió un ladrido general de perros sumisos por todo el país.
-Al menos nosotros… – dijeron saliendo de la jaula al jardín – somos perros de raza y pertenecemos a un infante; un hijo de rey…
- Hasta esa verdad os negaron. Vuestro infante no era hijo de nadie de raza…ni de un rey. Era un hijo de la infantería. Un militar también amaestrado.
Los perros asustados empezaron a callar y sus ladridos rabiosos se convertían poco a poco en simples aullidos.
-¿Y ahora que será de nosotros? Se acerca la Navidad y no tendremos una comida especial, no habrá carreras felices, ni siquiera dentro de la verja del jardín. Nadie nos pondrá una nueva correa bonita con una chapa a nuestro nombre, ni tendremos perreras nuevas cuando esté contento… ¿Qué será de nosotros sin amo?
La zorra se alejó cabizbaja en dirección a su bosque oscuro y solitario…pero libre. Pensaba lo fácil y tranquilo que sería pertenecer a un colectivo de algo.
De camino se cruzó con un coche grande, de esos que hacen mucho ruido. Su instinto desconfiado la obligaba a huir pero le echó carácter y se refugió tras unas matas de la cuneta. Así pudo ver conduciendo, al nuevo dirigente de la finca. Sus pequeños ojillos se alegraron cuando reconocieron tras el volante una piel como la suya.
-¡Al fin las cosas van a cambiar para bien!- se dijo eufórica y feliz a punto de salir de su escondite dando saltos de contenta.
Solo entonces pudo fijar su visión y ver la realidad. La piel era un abrigo que cubría un cuerpo de mujer y en el asiento de atrás llevaba una escopeta y munición de caza.
Se quedó quieta por la decepción y miró triste las ventanas de la casona donde se encendían y se apagaban las luces de un árbol de Navidad.
Tentada a renunciar giró sus patas en dirección a la verja. Allí los perros la miraron con ojos de incomprensión.
Miró al bosque; su bosque solitario oscuro y sin guirnaldas ni luces de Navidad en los árboles.
-¡Nunca fui yo la zorra del infante! – Pensó - ¿para qué seguir luchando por la libertad?
-¿Y ahora…?- dijo bajito el perro más viejo y discreto…el que nunca ladró al otro lado de la valla.- ¿vas a ser ahora…la zorra, de la zorra del infante?. ¡Corre!...corre a tu bosque, ten mucha descendencia libre. Enséñales a abrir verjas…y vuelve a por nosotros.

Inocencia Montes
 (Imagen cogida de "reinoanimali.wikia.com)

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